México tiene una ventana histórica para crecer como plataforma industrial. El nearshoring trajo fábricas, parques industriales y miles de empleos. Pero dos recursos básicos, energía y agua, ya ponen límites reales a ese crecimiento.
La presión no viene de académicos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Foro Económico Mundial advierten lo mismo: sin infraestructura confiable, las inversiones que México necesita se irán a otro destino.
¿Qué tan grande es la oportunidad?
En 2025, México captó 36,000 millones de dólares en inversión directamente relacionada con nearshoring. Ese año, el nearshoring representó más del 55% de toda la inversión extranjera directa que entró al país. Los parques industriales del norte y el Bajío operan con una ocupación del 95%.
El Banco Interamericano de Desarrollo estima que México puede capturar hasta 35,000 millones de dólares adicionales por año, siempre que resuelva sus cuellos de botella en infraestructura.
Lo que dice la OCDE sobre México
En su informe "Promoting the Development of the Semiconductor Ecosystem in Mexico", la OCDE identifica tres frenos concretos para la inversión:
Acceso a energía confiable
Disponibilidad de agua suficiente
Reducción de costos por inseguridad en el transporte carretero
El documento reconoce las ventajas del país: cercanía con Estados Unidos, apertura comercial y experiencia manufacturera en sectores como automotriz, aeroespacial y electrónica. Pero deja claro que nuevas inversiones dependen de resolver estos tres puntos.
Agua, energía y logística: tres cuellos de botella reales
El agua es el primero. México tiene 114 acuíferos sobreexplotados, según datos de la CONAGUA. En el norte del país, más del 45% de los acuíferos ya están en esa condición. Esas mismas regiones, Nuevo León, Chihuahua, Baja California y el Bajío, concentran la mayor parte de los nuevos parques industriales.
Cuando los gobiernos locales enfrentan presión por el desabasto, endurecen permisos y priorizan el uso urbano sobre el industrial. Para las empresas de logística, eso se traduce en parques industriales que tardan más en arrancar y rutas que no alcanzan la densidad de carga proyectada.
La energía es el segundo problema. El sector manufacturero consume cerca de una quinta parte de la electricidad nacional. Esa demanda crece por automatización, centros de datos y servicios logísticos digitalizados. Si las redes no se modernizan y no aumenta la inversión en generación, el atractivo de México como destino de inversión cae.
La inseguridad carretera es el tercer factor. Los robos violentos de carga superaron 6,600 incidentes en un periodo de diez meses. Ese número obliga a las empresas a gastar más en escoltas, seguros y rutas alternas. El resultado es directo: cadenas de suministro más lentas y menos confiables para los clientes globales.
Impacto directo en el autotransporte de carga
Para las empresas de autotransporte, estos tres problemas tienen un costo en tiempo y dinero.
Los cortes de energía alteran horarios de carga y descarga. Generan tiempos de espera adicionales en patios y centros de distribución. Obligan a reprogramar viajes y afectan el cumplimiento de ventanas de entrega.
La escasez de agua retrasa el arranque de naves industriales. Cuando los parques tardan más en operar, las rutas no generan el volumen de carga que la flota necesita para trabajar con eficiencia.
La inseguridad suma un costo que pocos cuantifican: más gasto en monitoreo, protocolos reforzados, seguros más caros y operaciones en convoy que alargan los tiempos de tránsito. México cayó del lugar 55 al 66 en el Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial entre 2018 y 2023. Ese retroceso confirma que la presión sobre la infraestructura logística ya tiene efectos medibles.
La ventana sigue abierta
Pese a este contexto, México sigue siendo el destino prioritario para la manufactura en América del Norte. En 2023, México superó a China como principal socio comercial de Estados Unidos, con exportaciones cercanas a 475,000 millones de dólares.
La OCDE y el BID coinciden: el país tiene futuro en industrias de alto valor, incluyendo semiconductores, dispositivos médicos y manufactura avanzada. La condición es resolver los cuellos de botella en energía, agua y logística segura antes de que las inversiones dejen de llegar.
Qué deben hacer las empresas de transporte ahora
En el corto plazo, hay acciones concretas:
Coordinar con clientes las ventanas de carga y descarga
Usar monitoreo en tiempo real para anticipar cierres o desvíos
Consolidar carga para aprovechar cada kilómetro recorrido
Revisar coberturas de seguro en rutas de mayor riesgo
En el mediano plazo, las empresas que adopten eficiencia energética en patios y talleres tendrán una ventaja competitiva real. La OCDE recomienda incentivar la inversión privada en energías renovables y tecnologías de gestión de agua. Para el sector transporte, eso incluye explorar proyectos de electromovilidad donde la infraestructura lo permita.
La agenda de energía, agua y seguridad no es solo un tema de política pública. Es una variable de negocio que ya afecta la operación diaria del autotransporte de carga.
FAQ
La OCDE identifica la energía confiable y el agua suficiente como dos de los tres frenos principales para la inversión en México. El país tiene 114 acuíferos sobreexplotados, con más del 45% en el norte, donde se concentran los nuevos parques industriales. Cuando los gobiernos locales priorizan el uso urbano del agua sobre el industrial, los parques tardan más en arrancar y los volúmenes de carga proyectados no se alcanzan. En el caso de la energía, los cortes alteran horarios de carga y descarga, y la demanda crece por automatización y digitalización logística, sin que la generación aumente al mismo ritmo.
En 2025, México captó 36,000 millones de dólares en inversión directamente relacionada con nearshoring, lo que representó más del 55% de toda la inversión extranjera directa del año. El Banco Interamericano de Desarrollo estima que el país puede capturar hasta 35,000 millones de dólares adicionales por año. Sin embargo, ese potencial depende de resolver tres cuellos de botella: acceso a energía confiable, disponibilidad de agua suficiente y reducción de costos por inseguridad en el transporte carretero. Si no se resuelven, las inversiones se dirigen a otros destinos.
Los robos violentos de carga superaron 6,600 incidentes en un periodo de diez meses. Ese nivel de incidencia obliga a las empresas a invertir en escoltas, seguros más caros y rutas alternas, lo que eleva costos y alarga tiempos de tránsito. El resultado es una cadena de suministro menos confiable para clientes globales, factor que la OCDE señala directamente como un freno a la inversión. México cayó del lugar 55 al 66 en el Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial entre 2018 y 2023, lo que confirma que el impacto ya es medible.
El norte del país y el Bajío concentran la mayor parte de los nuevos parques industriales, con una ocupación del 95%. Estas mismas regiones, Nuevo León, Chihuahua, Baja California y Guanajuato, tienen más del 45% de sus acuíferos sobreexplotados. La coincidencia entre alta demanda industrial y baja disponibilidad hídrica convierte al agua en una variable de riesgo directo para la expansión de capacidad en esas zonas.
Sí, con condiciones. En 2023, México superó a China como principal socio comercial de Estados Unidos, con exportaciones cercanas a 475,000 millones de dólares. La OCDE y el BID coinciden en que el país tiene potencial en industrias de alto valor como semiconductores, dispositivos médicos y manufactura avanzada. La ventaja competitiva se mantiene mientras se resuelvan los cuellos de botella en energía, agua y logística segura. Si esos factores no mejoran, la ventana de oportunidad puede cerrarse antes de que México capture el volumen de inversión proyectado.
Fuentes
https://cadenapolitica.com/2026/03/10/energia-agua-y-seguridad-frenan-inversiones-en-mexico-ocde/
https://forbes.com.mx/industria-de-semiconductores-de-mexico-tiene-futuro-prometedor-ocde/
https://biblioteca.economicas.unam.mx/boletin/bne-miercoles-11-de-marzo-de-2026