El robo de combustible golpeó a Pemex con más fuerza en 2025. La petrolera reportó pérdidas por 23,491 millones de pesos por huachicol, equivalentes a 64.3 millones de pesos cada día. El dato proviene del Reporte Anual 2025 (Form 20-F) presentado ante la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos. Es un documento oficial que Pemex entrega a reguladores extranjeros, y sus cifras tienen peso legal.
El volumen de combustible robado llegó a un promedio de 19,600 barriles diarios, un incremento de 15.3% frente a los 17,000 barriles registrados en 2024. Las pérdidas económicas también subieron: en 2024 fueron de 20,529 millones de pesos, lo que representa un aumento de 14.4% en un año.
El contexto es relevante para todo el sector. El autotransporte de carga, la distribución y la actividad industrial dependen del diésel y las gasolinas que produce y distribuye Pemex. Cuando el mercado ilícito de combustibles crece, los efectos se sienten en toda la cadena logística.
Qué muestra el reporte de Pemex ante la SEC
El Reporte 2025 confirma que el huachicol sigue siendo un riesgo operativo y financiero para Pemex. La empresa reconoce que el robo de hidrocarburos incrementa sus costos de operación, genera pérdidas de producto y obliga a destinar recursos adicionales a vigilancia, seguridad y reparación de infraestructura.
Un dato que llama la atención: en 2025, Pemex atendió el 90.05% de las alertas por fugas en ductos dentro de los primeros 60 minutos. En 2024, la atención fue del 100%. La cobertura bajó, mientras el robo subió.
Además, durante 2025 se inhabilitaron 10,591 tomas clandestinas, frente a 11,774 en 2024. Y los incidentes de fugas y derrames en la red de transporte pasaron de 92 a 99 en el mismo periodo. El problema no se contuvo. Creció.
Para poner el dato en perspectiva histórica: en 2018 Pemex registró un robo de más de 58,000 barriles diarios. La cifra actual es menor, pero el repunte de 2025 rompe una tendencia de reducción que venía desde ese año.
Cómo afecta el huachicol al autotransporte de carga
Para el autotransporte de carga, el robo de combustible genera distorsiones concretas. Cuando el mercado ilegal crece, algunos operadores acceden a combustible de origen dudoso a precios menores. Eso genera competencia desleal frente a quienes compran en canales formales, cumplen obligaciones fiscales y mantienen trazabilidad.
El efecto operativo también es directo. Las empresas enfrentan más revisiones, más exigencias de documentación y mayor vigilancia sobre compras de combustible. Cada señal de desorden en el mercado eleva la percepción de riesgo en rutas, patios, terminales y traslados de pipas.
Un dato adicional que agrava el panorama: en 2026 se registra una toma clandestina en ductos aproximadamente cada 51 minutos, según datos citados por legisladores que revisaron el mismo informe de Pemex. Eso significa que la presión sobre la infraestructura de distribución no se detiene, y que el riesgo de desabasto o interrupción en rutas clave permanece activo.
Trazabilidad y controles: la respuesta del sector
Pemex destinó 471.1 millones de pesos al mantenimiento y rehabilitación de ductos durante 2025, y presupuestó 2,489.1 millones de pesos para ese rubro en 2026. También informó que evaluó el 100% de su red de ductos logísticos para identificar riesgos de integridad.
En paralelo, autoridades del sector energético han intensificado operativos. La Agencia Nacional de Aduanas de México registró decomisos de diésel ingresado de forma irregular al país, lo que muestra que el problema incluye contrabando a través de puertos y aduanas, y no se limita al robo en ductos.
Para las empresas de transporte, esto refuerza una obligación operativa: revisar a sus proveedores de combustible, verificar facturación y documentación, y fortalecer los procesos internos de trazabilidad. Quienes ya operan con orden tienen una ventaja competitiva real frente a un entorno donde los controles formales se intensifican.
Qué esperar en los próximos meses
En el corto plazo, el huachicol mantendrá presión sobre los costos de Pemex y sobre la capacidad del gobierno para frenar el delito. Para las empresas de transporte, el efecto más visible estará en el control del gasto en combustible, el monitoreo interno de consumos y la revisión de proveedores.
A mediano plazo, las pérdidas sostenidas en niveles altos exigen más inversión en seguridad, supervisión y tecnología. Eso puede traducirse en mayores exigencias operativas para transportistas y distribuidores. Las empresas que anticipen esas exigencias y refuercen sus controles desde ahora tendrán menos fricciones cuando los cambios regulatorios lleguen.
El dato de fondo es claro: el huachicol afecta a Pemex, pero sus consecuencias llegan hasta el transportista que llena su tanque, la empresa que planea su costo por kilómetro y el operador que necesita previsibilidad para mover mercancías.
Preguntas frecuentes
PEMEX reportó pérdidas de 23,491 millones de pesos por robo de combustible durante 2025, equivalentes a un promedio de 19,600 barriles sustraídos por día. La cifra representa un incremento del 14.4% respecto a las pérdidas de 2024, que fueron de 20,529 millones de pesos. El dato proviene del Reporte Anual 2025 presentado ante la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos.
El huachicol genera competencia desleal porque algunos operadores pueden acceder a combustible de procedencia irregular a precios menores, afectando a quienes compran en canales formales. Además, provoca revisiones más frecuentes, mayores exigencias de documentación y un entorno de mayor riesgo operativo en rutas, patios y terminales. Las empresas de transporte deben reforzar el control de compras, verificar proveedores y cuidar la trazabilidad en cada tramo de la cadena.
En 2025 se intensificaron operativos y controles, entre ellos la incorporación de sistemas de seguimiento para el traslado de combustibles como SIRACP que hasta esta fecha no opera al 100%. La Agencia Nacional de Aduanas de México realizó decomisos relevantes de diésel introducido de forma ilegal al país. Onexpo reportó que el gobierno federal reforzó la vigilancia sobre pipas, trenes y otras unidades que transportan hidrocarburos, aunque el aumento en las pérdidas de PEMEX indica que el problema persiste.
Las empresas de transporte pueden reducir su exposición al riesgo comprando combustible exclusivamente a proveedores con facturación verificable y canales formales de abastecimiento, tarea a veces mas compleja de lo que parece. También es recomendable reforzar la documentación interna, implementar controles de trazabilidad sobre el consumo de combustible por unidad y mantener registros claros ante posibles revisiones de autoridades. El cumplimiento riguroso puede convertirse en ventaja competitiva frente a operadores que recurren a combustible ilegal.
Fuentes
https://www.eluniversal.com.mx/cartera/crecen-14-las-perdidas-de-pemex-por-huachicol/
https://www.dufrei.com/blog/noticias-2/pemex-30-menos-perdidas-por-huachicol-en-2026-215
https://www.e-consulta.com/nota/2026-03-03/nacion/pemex-perdio-23-mil-mdp-por-huachicol-en-2025
https://reportemaya.mx/el-reporte/a-123-mil-mdp-ascendio-el-dano-por-huachicol-a-pemex-en-2025/
https://elceo.com/negocios/huachicol-mexico-pemex-estrategia-insuficiente/
https://www.onexpo.com.mx/NOTICIAS/MEXICO-REFUERZA-EL-COMBATE-AL-HUACHICOLEO-CON-OPER_ip3Hf/
https://globalenergy.mx/noticias/pemex-reduce-perdidas-en-el-cuarto-trimestre-de-2025/