La Terminal de Almacenamiento y Despacho (TAD) de Mazatlán notificó a distribuidores que tiene diésel disponible únicamente hasta el 21 de abril. Ante esto, redirige a sus clientes a otras terminales con inventario disponible, lo que eleva los costos de transporte para quienes operan en esa región.
La situación se repite en León, El Castillo y Reynosa. En Querétaro ya aparecen las primeras señales de escasez. Durante marzo, la red de distribución de la petrolera estatal registró 25 interrupciones. En lo que va de abril acumula 34, un incremento del 36%.
La regulación exige un mínimo de cinco días de inventario en terminales. La realidad está lejos de eso: Reynosa opera en cero. El Valle de México tiene apenas tres días. La meta operativa real es diez días, según analistas del sector y datos de la Secretaría de Energía.
Para mitigar el desabasto, la petrolera traslada combustible desde Zapopan hacia Lagos de Moreno, desde El Castillo hacia Manzanillo y desde Saltillo hacia Monclova. Cada traslado suma kilómetros y costos que no estaban en el presupuesto de nadie.
Factores que impulsan la crisis logística del diésel
Tres presiones se combinan y generan el desabasto actual.
Precios internacionales al alza. Entre el 27 de febrero y el 15 de abril, el precio de referencia de la gasolina importada desde Estados Unidos subió 58.6% y el del diésel 32%, según datos de la agencia de análisis de mercados energéticos S&P Platts. El costo del transporte marítimo de refinados pasó de 225,000 a 415,000 dólares por envío, ante una oferta de embarcaciones muy ajustada.
Producción doméstica limitada. La petrolera estatal no tiene margen para aumentar su producción de refinados. La caída en extracción de crudo y las fallas en refinerías, incluyendo un incidente reciente en Dos Bocas, reducen su capacidad. Eso la obliga a importar a precio internacional y vender con tope de precio al consumidor. El margen es negativo o cercano a cero.
Importadores privados que retroceden. El cierre del Estrecho de Ormuz encareció el petróleo a nivel global. Varios importadores privados redujeron sus compras de combustible como respuesta a esa presión. Eso transfiere más demanda a la red de distribución de la petrolera estatal, que ya opera con inventarios mínimos y satura sus puntos de despacho.
Impactos en autotransporte de carga y operación diaria
El autotransporte por carretera mueve el 80% de las mercancías que circulan en México vía terrestre. En 2024, el sector transportó 572 millones de toneladas, el 58.3% del total movilizado por todos los medios de transporte en el país, según la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
El diésel representa entre el 30% y el 33% del costo operativo de una flota de carga. Y cada peso que sube el precio del combustible eleva los fletes en 4%, según la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga.
Tú, como operador, absorbes los costos de los desvíos logísticos. Desde El Castillo hasta Manzanillo son horas adicionales, más combustible y más desgaste mecánico. Todo eso sin compensación tarifaria automática.
El impacto es más agudo para las micro y pequeñas empresas. El 97% de las 215,000 empresas del sector tiene menos de 30 vehículos. Más del 80% opera con menos de cinco unidades. Para ese segmento, trasladar el aumento al cliente significa arriesgarse a perderlo. Absorberlo significa comprimir aún más los márgenes.
Los sectores con mayor exposición son el agroalimentario, la manufactura y el automotriz, con concentración en el Bajío. Las cadenas de suministro en el corredor norte-sur también resienten las demoras en Querétaro y Tamaulipas.
Qué esperar y cómo actuar
A corto plazo, espera más redistribuciones entre terminales. Los costos operativos del autotransporte acumulan presión desde hace meses: en 2024 ya subieron un 20% por alzas en diésel y otros insumos, según directivos de la cámara sectorial en el noroeste del país.
Acciones concretas:
- Ajusta tu presupuesto de combustible con un margen mínimo de 15% sobre el mes anterior.
- Evalúa contratos de suministro fijo con proveedores alternativos antes de que la escasez aumente.
- Considera tanques de almacenamiento propios si tu volumen de operación lo justifica.
A mediano plazo, la solución estructural requiere mayor capacidad de almacenamiento en la red nacional y mayor producción en refinerías. Mientras llega, la eficiencia operativa es tu margen de maniobra real: mantenimiento preventivo, telemetría y rutas optimizadas reducen el consumo sin depender del precio del combustible.
El tope gubernamental mantiene el diésel en torno a 28 pesos por litro. Ese mecanismo ayuda a contener el precio al consumidor, pero no resuelve el desabasto físico en terminales. Si la tensión geopolítica en Medio Oriente escala, las presiones sobre las importaciones serán mayores. Tu operación necesita un plan de contingencia para ese escenario desde ahora.
FAQ
El desabasto se origina por una combinación de factores: fallas logísticas en terminales de Pemex, menor producción de crudo, problemas técnicos en refinerías como Dos Bocas, y el alza en costos de importación. El precio del diésel importado subió 32% entre febrero y abril, y el transporte marítimo desde Estados Unidos pasó de 225 mil a 415 mil dólares por buque. Empresas como Valero y Repsol redujeron importaciones por tensiones en el Estrecho de Ormuz, lo que aumentó la presión sobre la red de distribución de Pemex.
Las terminales con mayor afectación son Mazatlán, León y El Castillo. La Terminal de Almacenamiento y Despacho (TAD) de Mazatlán notificó a distribuidores que solo entrega hasta el 21 de abril de 2026. Además, Reynosa reporta inventarios en cero y el Valle de México tiene reservas para solo tres días, cuando la regulación exige un mínimo de cinco días de inventario.
El autotransporte de carga es el sector más golpeado porque el diésel representa el 35% de sus costos operativos y mueve el 80% de las mercancías en el país. Las redistribuciones de carga hacia terminales lejanas generan horas extras, mayor consumo de combustible y retrasos en entregas. En zonas industriales como el Bajío, los tiempos de entrega ya subieron 20%. A nivel general, los costos operativos en flota aumentaron entre 15% y 20%.
Actualmente el gobierno mantiene un pacto que fija el precio del diésel en 28 pesos por litro para contener la inflación. Sin embargo, ese acuerdo se debilita porque los distribuidores enfrentan costos de importación más altos y márgenes reducidos, especialmente en estaciones rurales. La Asociación Mexicana de Petroquímica y Estaciones de Servicio (AMPES) advierte pérdidas en gasolineras. Si las condiciones logísticas no mejoran, existe riesgo de ajustes en el precio o desabasto más prolongado en zonas alejadas.
Fuentes
https://energy21.com.mx/crisis-logistica-pega-al-abasto-de-combustibles-de-pemex/